Gran parte de nuestro sufrimiento viene de pelear contra lo que ya es. Descubre cómo soltar esa lucha interna libera al cuerpo y abre espacio para actuar desde la claridad.
No podemos cambiar el "aquí y ahora"
Lo que es, es. Lo que ocurre aquí y ahora, lo que ya ha ocurrido, no se puede cambiar. Podemos actuar para que ocurran cosas en el futuro, pero nunca lo que ya es en el presente.
Parece obvio. Pero vivimos como si no lo supiéramos.
El mecanismo que nos enferma
Para el ego, lo que ocurre rara vez coincide con lo que deseaba que ocurriera. Y se empeña en cambiarlo con los "tendría" y los "debería". Las consecuencias de este mecanismo son el estrés, la angustia, la ansiedad, la depresión.
"Mis hijos tendrían que haber hecho su cama" es un pensamiento estresante e inútil que pretende cambiar el pasado. Puedo decir, en cambio: "Mis hijos no han hecho la cama. Ocurre a menudo y me gustaría que la hicieran cada día. Voy a hablar con ellos para ver cómo lo podemos hacer".
Uno estresa. El otro actúa.
El ejemplo sevillano
Aquí en Sevilla, cuando hace "mucha caló", decimos: "Tendría que hacer menos caló, como el mes pasado". Como si lo que ya está ocurriendo fuese algo que pudiera cambiarse.
Así que además de pasar calor, estamos todos estresados por empeñarnos en enseñarle a ladrar al gato. Verano tras verano. No estresa el calor. Estresa lo que nos decimos acerca de él.
Lo que podemos hacer
La vida ocurre, hagamos lo que hagamos y pensemos lo que pensemos. Podemos oponernos a ella o abrirnos a experimentarla según se nos presenta.
Tenemos el libre albedrío para tomar decisiones y actuar. Pero lo que ocurre en el aquí y ahora no es cosa nuestra: es lo que se nos da.
Desde el trabajo terapéutico, gran parte del sufrimiento que veo en consulta viene de ahí: de la guerra interna contra lo que ya es. Cuando una persona aprende a soltar esa lucha — no desde la resignación, sino desde la comprensión — algo se libera. El cuerpo se relaja. La mente deja de pelear. Y aparece espacio para actuar desde la claridad, no desde el estrés.