Cómo operan los psicópatas, por qué es vital reconocerlos y por qué quienes sentimos emociones podemos protegernos mejor de su manipulación de lo que creemos.
¿Podemos engañar a los psicópatas?
¿Se puede engañar a un psicópata? La respuesta corta es sí. Y a veces es necesario para sobrevivir.
Pero antes de llegar ahí, necesitamos entender con qué estamos tratando.
Cómo operan
El psicópata usa las relaciones exclusivamente para lo que él necesita. Todo el tiempo está manipulando: proyectando una imagen de sí mismo o exigiendo algo del otro. No para. Es su modo de funcionamiento permanente.
Mimetizan las emociones, pero no saben qué son. En realidad son malos actores. Lo que ocurre es que la mayoría de las personas no se fijan, dan por buena la actuación y caen en sus mentiras.
El problema de no saber que existen
Si ves a un tigre, no se te ocurre acercarte porque sabes a qué te expones. Pero cuando ves a un psicópata, ves a un ser humano encantador, aparentemente seguro de sí mismo. Como dice Iñaki Piñuel: el amigo de los niños o el maestro iluminado.
Si no conoces el tema, serás seducido y devorado.
Un psicópata es alguien que se desconectó de su esencia, como nos ocurrió a todos en mayor o menor medida. Pero en su caso, está tan lejos que ya no tiene pistas sobre ella. No tiene empatía y sin embargo sabe simularla. No siente culpa, así que se siente libre de hacer lo que le da la gana. Por eso muchos están en política y en la cima de la pirámide del poder.
Entonces, ¿podemos engañarlos?
Creo que sí. Ellos no saben distinguir un buen actor de un mal actor. Quienes tenemos la capacidad de sentir podemos ser mejores actores que ellos, porque entendemos las emociones desde dentro, no como un guion memorizado.
Y nuestros fines pueden ser legítimos: protegernos, ganar tiempo, salir de una situación de peligro.
No solo tenemos ese recurso, sino que es recomendable usarlo cuando no nos queda más remedio que relacionarnos con alguien así. No se trata de convertirnos en lo que ellos son. Se trata de no quedarnos indefensos.
Por qué es vital saberlo
Estas personas existen y van en aumento en posiciones de influencia. Reconocerlas es el primer paso para no caer en su dinámica.
Desde la terapia del trauma, muchas de las personas que atiendo han estado expuestas a personalidades con rasgos psicopáticos — en la familia, en el trabajo, en relaciones de pareja — sin saberlo. El daño que producen es profundo precisamente porque la víctima no entiende qué le está ocurriendo.
Poner nombre a lo que pasó es el inicio de la recuperación.